- Parece no escuchar cuando se le habla.
- Se distrae con facilidad.
- Le cuesta iniciar una actividad (“ponerse en marcha”).
- No termina las tareas, cambia de actividad con frecuencia, se aburre, etc.
- Es desorganizado y descuidado en sus tareas escolares y de casa.
- Pierde y olvida cosas necesarias (libros, lápices, abrigo, etc.).
- Evita tareas que supongan esfuerzo mental sostenido.
- Comete errores por descuido.