Si acabas de leer las características del TDA-H, seguramente estará pensando que todos los niños en algún momento de su vida presentan alguna de estas conductas y eso no supone un “problema”. Efectivamente, tienes toda la razón. Pero cuando estos comportamientos se presentan con una persistencia, intensidad y frecuencia mayor de la esperada para un niño de su edad e interfiere en su vida diaria (escuela, casa, entorno social) crean un desajuste en el niño, entonces podemos sospechar un TDA-H.
Como es lógico, estos síntomas dificultan el rendimiento académico, las relaciones interpersonales y las exigencias de comportamiento en el aula. A menudo las circunstancias antes reseñadas no dejan translucir las cualidades y habilidades que las personas con TDAH poseen.
En la infancia destacan por ser:
En la edad adulta es muy valorada la creatividad de un TDA-H, y también presentan estas características: